Escuela millonaria en Córdoba
En noviembre abrió la escuela oficial de River en Córdoba, la única con el aval oficial del club y un proyecto de trabajo que incluye probar jugadores cordobeses en Núñez. La academia está a cargo del ex jugador Emilio Nicolás Commisso y está abierta para chicos de hasta 18 años.
En lo que era hace unos meses era un descampado en Circunvalación y Valparaíso, hoy relucen arcos de fútbol y un pasto que lucha por volverse verde. Martes y jueves chicos de todas las edades se dan cita para jugar a la pelota y dar rienda suelta a la ilusión de verse algún día caminando por la manga y caer directo en el mediocampo del Monumental. Es que en ese terreno abrió la Escuela oficial de Futbol del Club River Plate y en casi dos meses de funcionamiento ya mueven la pelota por sus canchas casi cien chicos de todas las edades.
Emilio Commisso, ex jugador del club porteño, es el encargado de llevar adelante esta propuesta que tiene como fin último una alternativa que entusiasma a gran parte de los que juegan este deporte: probar jugadores en Buenos Aires. “Nuestro objetivo es llevar jugadores a River Plate, pero en el medio hay muchas otras cosas. Somos una escuela y la idea es dar herramientas a los chicos para que puedan crecer como deportistas y, si les toca, como jugadores”, señala.
Desde los cinco años se puede ingresar en la escuela y el entrenamiento comienza como un juego, introduciéndolos de a poco en el mundo del deporte y en la técnica del fútbol específicamente. Además está abierta a chicos de 18 años, quienes generalmente no tienen oportunidad de ir a otros clubes. “Si a los 15 no tenés pinta de jugador es imposible ingresar a un club y sólo te queda el picado con amigos. Acá les damos la oportunidad de aprender y entrenar a quienes tienen ganas de hacer fútbol pero quedan excluidos en otros lugares”, comenta Sebastián Brusco, ex jugador de Belgrano y parte del equipo que acompaña a Commisso en la formación de futbolistas.
Todos los entrenadores de la escuela son ex jugadores y la propuesta es brindar formación integral para que el desarrollo futbolístico no dependa solamente de las condiciones propias. “Cuando nosotros empezamos, no había alguien que diga cómo cuidarte o cómo entrenar y creemos que eso se puede hacer. De a poco, introducir a los chicos en todo lo que implica el fútbol, que descubran su mejor perfil o que comiencen a usar la pierna inhábil, cuidarse dentro y fuera de la cancha”, dice Brusco.
Ser la academia de River en Córdoba va a permitir armar partidos con las inferiores de ese club y que el cuerpo técnico de las inferiores venga a Córdoba a ver jugadores. Esta es una posibilidad importante para quienes quieren dedicarse profesionalmente al futbol pero también implica, para los que llevan adelante este espacio, saber manejar las ansiedades. Por esa razón, las reuniones con los que asisten y sus padres se tratan de organizar frecuentemente para manejar las expectativas y hacer de la escuela un lugar para disfrutar y divertirse. “El fútbol es un juego en equipo, hay chicos que juegan bien pero no entienden el juego. Nosotros queremos estar en los detalles, ser futbolista profesional es más que patear bien, las condiciones físicas se completan con otras que te llevan a la meta. No queremos crear falsas expectativas”, indica Commisso.
En la escuela aún no están conformados los equipos por categorías pero eso no impide que los sábados se reserven para hacer partidos con otros clubes, porque los entrenadores saben de sobra que el que juega al futbol, quiere jugar al fútbol. Commisso y compañía tienen una carpeta llena de propuestas para hacer de esta academia un lugar donde además de aprender deporte, se aprenda solidaridad, compañerismo y juego colectivo. Sin perder de vista la posibilidad de ser, para los más chicos, una puerta al futbol grande de Argentina. La ilusión millonaria está en marcha.
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