A cualquier precio
Mientras los médicos de la provincia continuaban de paro, en pleno enero De la Sota llamó a la prensa para hacer un gran anuncio: el desembarco de la empresa Bimbo en Malvinas Argentinas, con favores estatales impensados.
El precio que se paga por estas decisiones políticas.
Desde septiembre de 2011, los médicos y trabajadores de la salud de la provincia de Córdoba vienen realizando un paro por tiempo indeterminado en reclamo del más básico de sus derechos: una actualización salarial. Desde entonces, más allá de alguna reunión, no han logrado demasiado. Ni con la anterior gestión ni con la actual, que ha planchado literalmente el conflicto. Así, los nosocomios públicos, adonde acuden habitualmente los que no cuentan con obras sociales ni con dinero suficiente para acceder a un servicio privado, están paralizados.
Y en paralelo a esto, mientras promediaba enero, José Manuel De la Sota sorprendió a todos cuando citó al gran empresariado cordobés y a todos los medios provinciales a la sede del Centro Cívico para realizar un gran anuncio. Un gran anuncio que no tuvo que ver con restituir los servicios básicos esenciales de la provincia, sino la radicación en Malvinas Argentinas de la empresa Bimbo, líder mundial en fabricación de lo que se conoce como pan de molde.
A priori, que una empresa resuelva radicarse en la provincia es, por qué no, una buena noticia. El punto está cuando se comienzan a conocer las condiciones necesarias para que tal empresa haya tomado la decisión. Y esas condiciones fueron:
_ Cesión por parte del Estado de los terrenos donde se levantará la planta. En total, serán 3 hectáreas que la provincia le comprará al municipio de Malvinas Argentinas para cedérselas a la empresa.
_ Beneficios en servicios.
_ Exenciones impositivas.
_ Subsidios a los puestos de trabajo durante 5 años. El primer año, la provincia pagará $400 del sueldo de cada uno de los trabajadores de Bimbo en Córdoba.
Esa enumeración de favores son los que la provincia, nosotros, a través de nuestro gobernador José Manuel De la Sota, le haremos a la mega corporación Bimbo, cuyas ganancias anuales, según datos oficiales, superan los 44 mil millones de pesos, mientras que el presupuesto de la provincia de Córdoba para este año alcanza los $26 mil millones. Por tanto, a Bimbo, que factura casi el doble del Estado provincial, se le regalan terrenos, se le paga el sueldo de sus trabajadores y se le rebajan los impuestos y servicios.
Pero hay más.
INFLACION, CONCENTRACIÓN Y DESPUÉS
El tema es vasto y complejo. Y va desde la concentración económica y el mazazo a las Pymes hasta la inflación.
Bimbo, a través de sus marcas Bimbo, Fargo, Lactal y otras, concentra algo así como el 73% del mercado de pan de molde. Esto supone varias consecuencias. En primer lugar, la oligopolización en el mercado de los alimentos –en este caso, se trata de un monopolio puro y duro- es una de las principales causas inflacionarias. Porque entre dos o tres –o en este caso, uno-, pueden decidir el precio del producto que fabrican sin importar la regulación estatal ni del mercado.
A esto le siguen las gravísimas consecuencias para las pymes cordobesas que deben seguir soportando la altísima presión fiscal mientras que a sus competidores de tamaña magnitud se les concede toda exención posible. Y que, además, ve cómo, por la imposibilidad de mejorar sus costos, empiezan a quedarse sin posibilidad de ingresar al mercado, ya que otro, un gigante, cuenta con condiciones altamente superiores para hacerlo de mejor modo.
¿Es preciso, nuevamente, dejar en evidencia que las verdaderas fuentes de trabajo son las pequeñas y medianas empresas? ¿No era que lo habíamos aprendido? ¿Se desconoce que el crecimiento de la industria nacional, en los últimos años, alcanzó el 81% a partir de la generación de 127.000 nuevas pymes? ¿Y que fueron esas nuevas empresas, pequeñas y medianas, las que generaron más de 5 millones de puestos de trabajo, lo que acabó con el principal flagelo del final del Siglo XX?
CORDOBA SIEMPRE DE VUELTA
Mientras en el país se van modificando las condiciones políticas y económicas que marcaron al país en la última década del Siglo XX y desembocaron en la gran crisis de 2001/2002, Córdoba parece estar siempre de vuelta.
Mientras que el Ejecutivo municipal ya planea privatizar servicios públicos esenciales como el transporte y la recolección de la basura, en la provincia se vuelve a intensificar la relación Estado/Mercado, en la cual el primero se vuelve un facilitador de los negocios del segundo, dejando relegados asuntos básicos insustituibles como la salud. Nuevamente, el Estado puesto al servicio del Mercado, que se transforma en el actor que impone las reglas.
Esta idea, propia de la matriz política económica que gobernó el país durante el trienio que cerró en 2001/2002, se mantiene más vigente que nunca en nuestra provincia, que está más de vuelta que nunca.
A las condiciones y particularidades ya mencionadas, se le suma una que es el punto final de la cadena de comercialización: las ganancias de la empresa. Bimbo, como todas aquellas que no poseen sede en nuestro país, girará las mismas a su país de origen, generando otra gravosa consecuencia para el mercado argentino.
Córdoba supera cualquier oferta, dijo el gobernador la tarde de la presentación de Bimbo.
Es cierto: cualquier oferta. A cualquier precio.
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